martes, 5 de septiembre de 2017

Cielo en la tierra



Te sientas ahora bajo el cielo. Presente.

La inmensidad sobre tu cabeza. Presente.

Cada viento, detenido, sentado contigo.


Tú te sientas y contemplas; el cielo se sienta a contemplarte.
Su modo de sentarse es flotar en el espacio en torno a ti, permanecer suspendido, inmóvil, concentrando un mayor número de partículas, increíblemente pequeñas, que permanecen en tu radio de percepción. En la medida en que contemplas esto, se pueden fijar nuevas estructuras en el cielo de tu inconsciente.

Practicas la atención en el espacio que te rodea y el entorno se aquieta. Se difumina la distinción entre dentro y fuera, de modo que el propio cuerpo se funde en la quietud. Eres el cielo en la tierra en ese momento. Al proyectar la mente hacia fuera, la tierra que eres se convierte en cielo. Eres el cielo en la tierra. Impulsada por la intención de tu conciencia, te encuentras con un cielo que ha esperado durante eones por este momento. Ser el cielo en la tierra.



Extraído de una meditación compartida en el contexto del Retiro Espiritual Amasfera en Asturias, agosto 2017

martes, 18 de abril de 2017

Pulsión

Aquí, ahora, todo es amor.
Todo es amor.

Y en este amor se te bendice…
Se te bendice con la pulsión que vibra en cada lugar y ninguno al mismo tiempo, sosteniendo lo visible en lo invisible.


Hablando de la magia, de lo inexplicable, de lo mutante, de lo que es visible e invisible.

La mente humana comprende clasificando las cosas en base a efectos y causas, sin percibir que lo importante no es aquello que ha sucedido, ni lo que está por suceder ni lo que está sucediendo. Lo que importa es lo que no se observa, lo que porta cada ser; el sentido de su existencia.

Lo que porta cada ser es su pulsión, y es lo que le permite ser feliz. Estar en contacto con su pulsión original, con lo que le ha traído a la vida. Ni siquiera como misión a cumplir, simplemente estar en contacto con ella, porque el estar en contacto con esa pulsión le aporta la comunión con algo mayor.

Sentirse parte de un plan. Esto no se comprende. Se vive.

La vivencia hoy es un mundo libre de ciencia que no necesita explicarse a sí mismo. No es esclavo de los mecanicismos, de los hechos y las consecuencias. Te hablo de la magia hoy, de la mano que pulsa la cuerda no para demostrar que funciona sino porque hacer música es un plan en sí mismo. Te hablo del pie que no da un paso para demostrar que es capaz de caminar, sino para hacer camino.

No explicarse a uno mismo. La magia es comunicar con algo mayor. Vivir sin explicaciones, porque estás vivo y manifiestas el milagro. Acepta ahora la pulsión de tu pecho.


Se te ama.
Profundamente.
Aquí y ahora, se te ama.



Canalizado por Alberto Saiz en el contexto del taller “Amasfera. Consciencia Evolutiva” en Pamplona, abril 2017.

martes, 21 de marzo de 2017